GOBERNAR NO ES IMPROVISAR

Basta con asistir a un Pleno del Ayuntamiento de Valdemorillo para comprobar una realidad preocupante: en demasiadas ocasiones, quienes tienen la responsabilidad de gobernar demuestran un conocimiento insuficiente de los asuntos que afectan al municipio.

Las respuestas a las preguntas formuladas por la oposición son, con frecuencia, imprecisas, evasivas o revelan un desconocimiento de los expedientes que deberían dominar.

No se trata de diferencias ideológicas, propias de cualquier democracia, sino de algo mucho más grave: la falta de preparación para ejercer una responsabilidad pública. Gobernar un municipio no consiste en ocupar un asiento en el Pleno o levantar la mano en una votación. Significa estudiar los expedientes, conocer la normativa, analizar los problemas del municipio y responder a los vecinos con rigor, transparencia y solvencia.

La Ley 7/1985, Reguladora de las Bases del Régimen Local, atribuye al Pleno funciones esenciales de gobierno, control y fiscalización de la actividad municipal. Por su parte, el Real Decreto 2568/1986, que regula la organización y funcionamiento de las entidades locales, establece los derechos y deberes inherentes al cargo de concejal. Asistir al Pleno no puede reducirse a una presencia física; el ejercicio responsable del cargo exige preparación y conocimiento de los asuntos sometidos a debate.

Cuando un representante público desconoce los expedientes que defiende, no solo perjudica su propia credibilidad. Se debilita el control democrático, se deteriora la calidad de las decisiones y se resiente la confianza de los ciudadanos en sus instituciones.

Lo más preocupante es que esta realidad apenas trasciende fuera del Salón de Plenos. La mayoría de los vecinos desconoce el nivel real de los debates municipales y muchos forman su opinión únicamente a través de comunicados institucionales o redes sociales. También sorprende que los grupos políticos que sostienen al equipo de gobierno no parezcan exigir un mayor nivel de preparación a quienes representan a la institución.

Conviene recordar además cuál es el papel de los vecinos en las sesiones plenarias. La participación ciudadana constituye un derecho de información y de intervención, regulado por la normativa local y por el Reglamento Orgánico Municipal, pero las decisiones corresponden exclusivamente al alcalde y a los concejales. Las intervenciones vecinales enriquecen el debate, pero la responsabilidad de conocer los expedientes y adoptar acuerdos recae únicamente sobre los representantes públicos.

Precisamente por ello, no existe excusa para afrontar un Pleno sin haber preparado los asuntos incluidos en el orden del día. Cada respuesta improvisada, cada expediente desconocido y cada explicación insuficiente evidencian una forma de entender la política incompatible con la responsabilidad institucional que exige el cargo.

La Constitución Española, en su artículo 103, establece que la Administración Pública debe servir con objetividad los intereses generales y actuar con sometimiento pleno a la ley y al Derecho. Ese principio solo puede hacerse efectivo cuando quienes dirigen las instituciones cuentan con la preparación necesaria para desempeñar sus funciones.

Valdemorillo merece representantes capaces de debatir con argumentos, responder con datos y tomar decisiones fundamentadas. La política municipal es la administración más cercana al ciudadano y, precisamente por ello, debería ser también la más exigente. La confianza de los vecinos no se gana con discursos ni con campañas de comunicación, sino con trabajo, conocimiento y responsabilidad.

Porque la democracia local no se debilita por la existencia de opiniones distintas. Se debilita cuando quienes gobiernan sustituyen el estudio por la improvisación, el conocimiento por la apariencia y la responsabilidad por la complacencia. Y eso es algo que ningún municipio debería aceptar como normal.

 

Comentarios

  1. Jesus González Martin18 de julio de 2026 a las 20:18

    Cualquiera que haya seguido las intervenciones podrá comprobar que existían al menos tres comentarios sobre este artículo. Sin explicación alguna, y por razones que desconozco, dichos comentarios han desaparecido. Si no se trata de un fallo técnico, estaríamos ante un hecho de extrema gravedad, impropio de un medio que dice respetar la libertad de expresión. Espero que este lamentable episodio no vuelva a repetirse y que se garantice el derecho de los lectores a expresar libremente sus opiniones, como corresponde a una auténtica democracia.

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  2. Gabriel Llamero, Vecino de ua urbanizacion y abogado en ejercicio18 de julio de 2026 a las 20:27

    Conviene recordar, cuál es el verdadero alcance del papel de los vecinos en las sesiones plenarias. La participación ciudadana en los plenos de Valdemorillo, constituye un derecho reconocido por el ordenamiento jurídico, que garantiza a los ciudadanos la posibilidad de acceder a la información pública, formular propuestas, plantear preguntas o expresar opiniones en los términos previstos por la legislación de régimen local y por el Reglamento Orgánico Municipal. Este derecho representa un valioso instrumento de transparencia, proximidad y control democrático de la actuación pública, y contribuye a enriquecer el debate político e institucional.
    Sin embargo, esa participación no altera la naturaleza representativa de los órganos de gobierno municipal ni desplaza las responsabilidades que la ley atribuye exclusivamente a quienes han sido elegidos por los ciudadanos. La dirección del Pleno, el estudio de los expedientes, la valoración de los informes técnicos y jurídicos, la deliberación de los asuntos incluidos en el orden del día y, en definitiva, la adopción de acuerdos corresponden única y exclusivamente al alcalde y a los concejales, quienes responden política y legalmente de sus decisiones.
    Los vecinos no tienen la obligación de conocer el contenido íntegro de los expedientes administrativos ni de asumir las consecuencias jurídicas o económicas de los acuerdos que se adopten. Esa carga de diligencia recae únicamente sobre los representantes públicos, que disponen de acceso completo a la documentación, de los medios necesarios para su estudio y del deber de actuar con responsabilidad, objetividad y sometimiento pleno a la ley y al interés general.
    En consecuencia, las intervenciones ciudadanas deben entenderse como una aportación al debate público y nunca como un mecanismo que sustituya o atenúe la responsabilidad de los miembros de la Corporación. Ningún representante público puede ampararse en las opiniones vertidas por terceros para justificar el sentido de su voto o eludir su deber de conocer los asuntos sometidos a decisión. La legitimidad democrática del Pleno descansa precisamente en que las decisiones son adoptadas por quienes han recibido el mandato de los electores y están obligados a ejercerlo con pleno conocimiento de causa, independencia de criterio y responsabilidad política y jurídica. Sólo ellos responden ante los ciudadanos por los acuerdos que aprueban y por las consecuencias derivadas de su actuación.

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    1. Jesus González Martin18 de julio de 2026 a las 20:57

      Sería conveniente que se pusiera en contacto conmigo para abordar, entre otros asuntos, este tema. Considero que el desarrollo de los plenos municipales viene evidenciando una forma de proceder que, a mi juicio, resulta autoritaria y alejada de los principios de transparencia, participación y respeto al debate democrático que deben presidir el funcionamiento de una institución pública.

      A ello se suma el hecho de que las preguntas que he formulado por escrito y registrado en el Ayuntamiento continúan sin recibir respuesta, pese al tiempo transcurrido. Esta falta de contestación no solo supone un incumplimiento del deber de atender las solicitudes presentadas por los ciudadanos o miembros de la Corporación, sino que también dificulta el ejercicio de las funciones de control, fiscalización y participación en los asuntos públicos.
      Entiendo que el diálogo, la transparencia y la rendición de cuentas son principios esenciales en cualquier administración pública. Por ello, considero necesario mantener una reunión en la que puedan abordarse estas cuestiones y adoptarse las medidas oportunas para garantizar un funcionamiento institucional más abierto, respetuoso con la legalidad y acorde con los principios democráticos que deben regir la actuación municipal.

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  3. Básicamente estoy de acuerdo con lo que contáis. Os veo un tanto soñadores, soñadores con una utopía, que, como tal, será imposible que se cumpla. Me es imposible no comparar los plenos de Valdemorillo con el Congreso. Sí, sí, cada uno a su nivel. Supongo que, en otros pueblos, pasará algo parecido. Al lado del congreso, podemos felicitarnos y darnos con un canto en los dientes.
    Siempre le echamos la culpa a los políticos, tienen bastante responsabilidad en lo que pasa. Pero, no he visto un pleno en el que los políticos no argumenten, al decidir, que se sustentan en los informes de los TÉCNICOS, ya sean del Secretario, del Interventor, del Tesorero o del Responsable de los Servicios Técnicos y, si es el caso, del Jefe de la Policía o del responsable de la Vía Ejecutiva. Da lo mismo, siempre tienen un justificante legal a sus decisiones. No les estoy defendiendo. Opino sobre lo que vengo viendo desde hace muchos años. Tengo 82.
    Es sabido que, cualquier persona que alcance una posición con subordinados, independientemente de su formación, si puede elegirlos y, entre ellos, en vez de escoger a los mejores, prefiere rodearse de una camarilla que no esté suficientemente cualificada, pero que le diga lo que quiere oír, es muy probable que su gestión se vea muy perjudicada. Tal es el caso de España y Valdemorillo, desde hace muchos años, entre otros.
    En Valdemorillo, tenemos personal funcionario y contratado. Si no estoy mal informado, los funcionarios son de carrera, tienen que pasar una oposición y no sé qué influencia tienen los políticos en su elección. También hay otros trabajadores que son puestos a "dedo" por los políticos de turno, estos, a veces se cambian y, a veces, continúan, aunque cambie el Gobierno.
    En Valdemorillo, paso de la tasa de podas, que parece un error cometido por muchos, seguramente con la idea de aumentar los ingresos para poder hacer una mejor gestión.
    Yo no puedo entender que, si Gustavo, Jefe de Personal, me dice que todos a los que yo les he enviado impugnaciones de actas de asambleas y de decisiones tomadas en ellas, me informa que, todos, tenían que haberme contestado, no me haya contestado ninguno a ninguna, ni él. Desde hace muchos años, todos mis escritos al Ayuntamiento, van con copia a VEINTIDOS personas (A toda la Corporación y a los cinco funcionarios de primer y segundo nivel). MI último escrito tiene esta referencia: 184/3422/28+1: 184 escritos metidos por registro, 3.422 el número de personas a los que se ha enviado copia, 28+1, respuestas; el 1, es de un Concejal que tuvo la amabilidad de decirme que el tema no era de su competencia. Se dice pronto.
    Para este servidor: “Políticos y funcionarios forman UN EQUIPO, si uno solo falla, falla todo el equipo. Así lo siento.
    CON LOS MEDIOS QUE TIENEN HACEN LO QUE PUEDEN. Son palabras de Gustavo. Las de la mesa del pleno son: TRABAJAMOS PARA TODOS POR IGUAL, CASCO Y URBANIZACIONES.
    ¿Cómo se puede reconocer que, el tema de las EUCC, se ha llevado mal desde hace cuarenta o cincuenta años y seguir obligando, a más de la mitad de los empadronados, a pagar una cuota para conservación y mantenimiento y a lo que a la Junta Gestora se le ocurra, a unas EUCC que son ilegales? Que alguien me lo explique.
    Perdona Santiago, nunca agradeceremos bastante el hecho de que hayas puesto PATAS ARRIBA el tema de las EUCC. Pero, por favor, disuélvelas ya y, si no tenéis dinero para hacer todo lo que hay que hacer, repartir lo que tengáis. Por favor, no sigáis manteniendo la misma injusticia.
    Pasadlo bien. Andrés.

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  4. Cualquier persona que haya desempeñado un mínimo de responsabilidad en una empresa, una administración pública o un ministerio, al seguir el pasado pleno municipal no puede evitar llegar a una conclusión preocupante: la falta de preparación con la que se afrontaron muchos de los asuntos debatidos.

    Gobernar un ayuntamiento exige conocer los expedientes, la normativa, las competencias de cada área y, sobre todo, dedicar tiempo al estudio y al trabajo previo. No basta con ocupar un cargo; es imprescindible estar preparado para ejercerlo con solvencia. Sin embargo, en demasiadas intervenciones quedó patente la ausencia de argumentos técnicos, el desconocimiento de cuestiones básicas y la incapacidad para responder con claridad a preguntas que deberían formar parte del día a día de cualquier responsable público.

    Especialmente preocupante resulta comprobar cómo algunos concejales parecen afrontar debates de gran importancia sin dominar los asuntos de los que son directamente responsables. La política municipal tiene un impacto directo en la vida de los vecinos y no admite improvisaciones permanentes. Cada decisión afecta al urbanismo, a los servicios públicos, a la economía local y al futuro del municipio. Por ello, la preparación no debería ser una opción, sino una obligación.

    En este contexto, llamó especialmente la atención la intervención de la antigua alcaldesa, Pilar. Independientemente de las diferencias políticas que cada uno pueda tener con ella, demostró un conocimiento de los expedientes y de la gestión municipal que dejó en una posición muy comprometida al equipo de gobierno. Sus preguntas y argumentos evidenciaron las dificultades del alcalde para responder con precisión y también pusieron de manifiesto las carencias del concejal de Urbanismo, cuya intervención transmitió una preocupante falta de dominio sobre las competencias y los asuntos propios de su área.

    Un concejal de Urbanismo debe conocer al detalle la normativa, los procedimientos administrativos, los proyectos en marcha y la situación de cada expediente relevante. Cuando eso no ocurre, la sensación que se transmite a los vecinos es la de una gestión improvisada y carente del rigor que merece la administración de un municipio.
    Más allá del debate político, lo sucedido debería servir como una llamada de atención. Los vecinos no esperan enfrentamientos estériles ni discursos vacíos; esperan representantes preparados, que estudien los expedientes, que respondan con datos, que expliquen sus decisiones y que sean capaces de defender la gestión municipal con argumentos sólidos.
    La confianza de los ciudadanos no se gana con eslóganes ni con intervenciones improvisadas. Se gana con trabajo, conocimiento, transparencia y capacidad de gestión. El pleno del pasado jueves dejó demasiadas dudas sobre si quienes hoy tienen la responsabilidad de gobernar están realmente preparados para afrontar los retos que tiene por delante nuestro municipio.

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    1. Jesus González Martin20 de julio de 2026 a las 14:54

      Andrés, y también quien prefiere mantenerse en el anonimato: todos necesitamos creer, al menos un poco, en la utopía. En Valdemorillo, además, parece que hace falta una buena dosis de imaginación para pensar que las cosas pueden hacerse de otra manera.

      Es evidente que conocéis bien este pueblo y la forma en que el actual Gobierno gestiona el Ayuntamiento. Por eso todavía me resisto a perder la esperanza de que, en la próxima legislatura, PP y VOX entiendan que gobernar no consiste en repartir sillones, sino en resolver problemas.

      Ser alcalde o concejal no debería ser un premio de consolación ni un ejercicio de improvisación. Un ayuntamiento no funciona a golpe de ocurrencias, de fotos o de buenas intenciones. Funciona con preparación, experiencia, conocimiento de la administración y, sobre todo, con capacidad para gestionar el dinero que no es suyo, sino de todos los vecinos.

      Por eso sería deseable que al frente de cada concejalía hubiera personas verdaderamente cualificadas y respaldadas por técnicos competentes, conocedores de la normativa y del funcionamiento de la administración local. Parece una obviedad, pero la experiencia demuestra que las obviedades no siempre encuentran sitio en la política municipal.

      Y los vecinos también tenemos nuestra parte de responsabilidad, especialmente quienes vivimos en las urbanizaciones. Convendría recordar que cada euro que gasta el Ayuntamiento sale de nuestros bolsillos. Cuando se administra mal, no paga el Ayuntamiento: pagamos los ciudadanos. Cuando se improvisa, el coste también lo asumimos nosotros. Y cuando se multiplica el gasto sin resultados visibles, la factura siempre acaba llegando.

      A estas alturas, muchos vecinos seguimos preguntándonos cuánto cobran algunos concejales y determinados cargos de confianza, y, sobre todo, qué resultados concretos justifican ese coste para las arcas municipales. La transparencia no debería consistir en obligar a los ciudadanos a hacerse esa pregunta, sino en ofrecer respuestas claras antes de que nadie tenga que formularla.

      Porque gestionar dinero público exige algo más que ocupar un despacho. Exige responsabilidad, competencia y respeto por quienes, con sus impuestos, sostienen cada día el funcionamiento del Ayuntamiento. Y eso, en democracia, no debería ser una utopía, sino simplemente lo normal.


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    2. Profesor, considero que el anonimato constituye una importante salvaguardia para la democracia y la participación ciudadana. Permite que las personas expresen sus opiniones, críticas e ideas con libertad, sin temor a represalias, discriminación o presiones derivadas de su identidad. De esta manera, el anonimato protege la diversidad de voces y fortalece el debate público.

      Además, el anonimato contribuye a evitar que el poder se concentre o se perpetúe en determinados individuos, ya que favorece que las ideas sean valoradas por su contenido y no por la posición, el prestigio o la influencia de quien las expresa. En ese sentido, ayuda a preservar el equilibrio entre quienes ejercen el poder y la ciudadanía, fortaleciendo la participación del pueblo y promoviendo una sociedad más justa, libre y democrática. Sin embargo, esta protección también debe ir acompañada de responsabilidad, para que el anonimato no se convierta en un instrumento de abuso o desinformación, sino en una garantía para el ejercicio de los derechos y las libertades fundamentales.

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  5. Jesús, ¿Qué quieres que te diga? Tengo 82 años. Me parecen reflexiones de un hombre bueno, con buenas intenciones, que, con suerte, si hablamos a políticos, será como sembrar en un terreno valdio. Nuestra formación es técnica y, nuestra vida, ha girado a su alrededor. Eso no quita que, de alguna manera, hayamos tenido que relacionarnos con la política. Aunque sólo sea porque los que la ejercen sienten la vocación, quizas, la necesidad de ajustar la vida de los demás a su propia idea de lo que es o de lo que ellos creen que debe ser.
    El ser humano tiene una, digamos, virtud, que es la de adaptar su conciencia a sus propios caprichos, necesidades o a su propia filosofia de vida.
    Santiago es un buen chaval, creo que sincero. Su formación y experiencia de vida son muy distintas de la nuestra. Con suerte, te leerá, hasta podrá pensar que tienes razón en tu historia, tambienle le hará pensar. Y llegará a una conclusion: Hago lo que puedo con los medios de que dispongo.
    Ya ves, lo mismo que Gustavo. Salvando todas las diferencias, ya que no se parecen en nada. Creo.
    En cualquier caso, siempre tuve un lema: A Dios rogando y con el mazo dando.
    No sé si te he servido de algo.
    Pásalo bien.

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  6. Jesús, llevo en esa pele 30 años. Tengo las dos notificaciones, la de Pilar y la de Gema y Santiago no ha hecho ningún caso a mis denuncias. Sabes que si al Señor que vive en el número 7 o el del 9, se ponen a cabar para plantar un árbol, pueden picar el cable de alimentación eléctrica de esa fila y quedarse electrocutado. Iberdrola lo sabe, les avisé, lo denuncié. Pilar y Gema son abogadas. ¿Por quéno han hecho nada? No tienen disculpa ninguna, ni Gustavo, ni Andeiro, ni Paz. Ni Maripaz. Ponlo tal cual. TODO. Que salga el sol por Antequera y espabilen.

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