LA DISTORSIÓN DEL SERVICIO PÚBLICO EN VALDEMORILLO
La política municipal debería ser el nivel más puro del servicio público: el más cercano, el más tangible, el que resuelve los problemas concretos a vecinos. Sin embargo, en Valdemorillo esa idea parece cada vez más desdibujada, sustituida por dinámicas que generan desconfianza y sospecha. La cuestión no es únicamente si existen o no irregularidades concretas, algo que deben determinar los tribunales, sino la percepción que se genera en la ciudadanía. Y esa percepción es devastadora: la de una política local convertida en un espacio opaco, donde las responsabilidades se diluyen y los cargos se blindan. Valdemorillo no es un caso aislado, pero sí un ejemplo claro de cómo la falta de transparencia, los conflictos internos y la ausencia de explicaciones alimentan el desapego ciudadano. Cuando los vecinos no saben exactamente qué hacen sus concejales, o perciben que algunas funciones son difusas o innecesarias, surge una pregunta inevitable: ¿se está trabajando realmente para el interés ...