UN PLAN DE PREVENCIÓN DE INCENDIOS QUE NO PUEDE SEGUIR ESPERANDO
Hemos estado en peligro MUY GRANDE. En un peligro real.
Un riesgo de esta magnitud no
se resuelve únicamente soltando cabras para pastar, por muy útil que pueda ser
el pastoreo como medida complementaria de gestión de la vegetación. La
prevención de incendios requiere planificación, medios, coordinación y responsabilidad
pública. Y, desde luego, cualquier actuación debe responder exclusivamente al
interés general y no generar dudas sobre posibles intereses particulares.
Recibo con satisfacción la
iniciativa promovida por Alicia, vecina de Valdemorillo, autora del blog
Barrio Cerro Alarcón II, quien ha planteado la conveniencia de convocar
un Pleno extraordinario y monográfico dedicado exclusivamente a la prevención
de incendios. Se trata de una propuesta que merece el apoyo de todos los
vecinos, porque la magnitud del problema exige un debate público serio y la
adopción de medidas concretas. Lamentablemente, este tipo de iniciativas
ciudadanas son demasiado escasas, especialmente entre los vecinos más jóvenes,
cuya implicación resulta imprescindible para construir un municipio más seguro
y evitar que, en el futuro, tengamos que lamentar tragedias que podrían
prevenirse.
El objetivo de ese Pleno
debería ser la elaboración de un PLAN MUNICIPAL DE PREVENCIÓN Y ACTUACIÓN
FRENTE A INCENDIOS que sea urgente, realista y verdaderamente operativo. No
basta con redactar un documento para cumplir un trámite administrativo; debe
ser un plan que pueda aplicarse de forma inmediata, revisarse periódicamente y
actualizarse cada vez que la experiencia o las circunstancias aconsejen
introducir mejoras.
Al mismo tiempo, el
Ayuntamiento debe asumir plenamente sus competencias en materia de prevención y
protección civil dentro de todas las urbanizaciones del municipio:
Sin delegar responsabilidades a
la ADMINISTRACIÓN EN LAS ENTIDADES URBANÍSTICAS DE CONSERVACIÓN. La
seguridad de los vecinos no puede depender de organizaciones creadas para otros
fines ni de la disponibilidad de voluntarios.
Para hacer posible este
compromiso es imprescindible que el presupuesto municipal incluya una partida
económica específica destinada a la prevención de incendios. Esa inversión
debería financiar actuaciones como:
la limpieza de las zonas de
riesgo, la mejora de los accesos para los servicios de emergencia, la creación
y mantenimiento de cortafuegos, la instalación de puntos de agua, la mejora de
los sistemas de aviso a la población y la realización periódica de simulacros y
campañas informativas. La mejor forma de evitar una tragedia es que los vecinos
sepan cómo actuar antes de que el incendio se produzca.
Existe, además, un instrumento
de participación ciudadana que conviene recordar. Un solo vecino puede
presentar una moción de iniciativa ciudadana para que este Plan Municipal de
Prevención de Incendios sea debatido por el Pleno y pueda convertirse en una
realidad tangible, en lugar de seguir siendo una asignatura pendiente.
Es fácil imaginar cuál será la
respuesta del Ayuntamiento. Probablemente volverá a invocar la falta de
recursos económicos o el déficit presupuestario como argumento para justificar
la inacción. Sin embargo, esa explicación resulta cada vez menos convincente
cuando lo que está en juego es la seguridad de miles de personas. La prevención
de incendios no puede quedar relegada por otras prioridades presupuestarias,
porque la protección de la vida y del patrimonio de los vecinos constituye una
obligación esencial de cualquier administración.
Quizá haya llegado el momento
de abrir también otro debate.
EN MUNICIPIOS COMO VALDEMORILLO
PODRÍA ESTUDIARSE UN MODELO EN EL QUE LOS CARGOS DE DEDICACIÓN POLÍTICA
EXCLUSIVA SE REDUJERAN AL MÍNIMO IMPRESCINDIBLE Y LA FUNCIÓN DE CONCEJAL
SE EJERCIERA CON UNA COMPENSACIÓN ECONÓMICA LIMITADA, COMPATIBLE CON LA
ACTIVIDAD PROFESIONAL DE QUIENES DESEMPEÑAN EL CARGO.
Los recursos públicos que hoy
se destinan al funcionamiento político podrían reforzar servicios esenciales
como la protección civil, la prevención de incendios o el mantenimiento de las
urbanizaciones.
Cuando hablamos de proteger
vidas humanas, las prioridades presupuestarias deben ser otras. La prevención
nunca debería considerarse un gasto, sino una inversión imprescindible. Esperar
a que vuelva a producirse un incendio para actuar sería, sencillamente, una
irresponsabilidad.
Quiero reconocer expresamente
la labor de Alicia, que desde su blog viene informando y promoviendo
iniciativas de interés general para los vecinos. Su propuesta constituye un
magnífico ejemplo de cómo una sola persona, armada únicamente con información,
constancia y compromiso cívico, puede impulsar un debate necesario y contribuir
a mejorar la seguridad y la gestión de nuestro municipio. Ojalá su iniciativa
encuentre eco entre más vecinos, especialmente entre los más jóvenes, porque la
participación ciudadana es una de las mejores herramientas para construir un
Valdemorillo más seguro, más responsable y comprometido con el interés general.
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